Los viajeros que se aventuran al norte desde las Landas de Etten pueden verse tentados a acortar su travesía por esta región inhóspita tomando una ruta que cruza esta cadena montañosa prácticamente infranqueable. Este atajo no es sino una grieta escarpada y poco profunda que hiende la piedra de la montaña, labrada por años de lluvia y desgaste. Sus altas paredes de piedra natural son lisas y el suelo es tan resbaladizo como el lecho de un río. Es un paso fácil pero, definitivamente, no es un paso seguro.