Canijo y simplón, Gwal es el hijo desfigurado de Cynbal el Cacique, nacido de su hermana más pequeña, que murió desangrada en el parto. Fue hijo de la pena y el desconsuelo, pues nadie más podría dar descendencia a la mujer. Uno de sus ojos cae mientras el otro se eleva; una oreja sorda, la otra nunca llegó a formarse; una mano con seis dedos, la otra con dos. Respecto a sus piernas y pies, funcionan mejor que los de otros. Por ello, Cynbal utiliza a Gwal como recadero, para que corra a toda prisa a las guaridas y advierta a las mujeres de peligros inminentes.