El baluarte almenado que rodea a Valle es una imponente fortificación, de la altura de por lo menos cinco hombres, y lo suficientemente grueso como para que dos caballos puedan trotar uno al lado del otro a lo largo de su parte superior. Puesto que tal era la majestad del muro de cortina de la antigua Valle antes de que Smaug quemara la ciudad y el tiempo lo devastara, una grandeza que el rey Rey Bardo el Matadragones quiso revivir por si otro ejército de orcos o cosas aún peores se atrevía de nuevo a asaltarla.
Los muros los patrulla regularmente la Guardia de la Ciudad, que en cada ronda envía señales y recibe respuestas de los guerreros enanos estacionados en el puesto de vigilancia que hay en lo alto de la Colina del Cuervo; desde su perspectiva privilegiada en el flanco de la montaña los enanos pueden ver si algún enemigo se acerca a Valle mucho antes que cualquiera resguardado en la protegida hondonada.
Construir el muro requirió varios años y muchos centenares de artesanos se afanaron bajo la mirada vigilante de los canteros enanos. Se completó a principios del 2945. El muro sólo tiene dos aberturas a lo largo de su longitud: la Puerta del Comercio que da al sur y la Puerta del Cuervo, que da al noroeste. Las puertas son enormes portalones de madera, flanqueados por murallas de piedra, provistos de recias bisagras de hierro. Ambas puertas están diseñadas para abrirse y cerrarse suavemente y sólo se necesita un puñado de guardias para hacer funcionar sus mecanismos. En tiempos normales, la Puerta del Comercio es raro que se cierre incluso de noche, pero la Puerta del Cuervo siempre se atranca poco después del crepúsculo.