Aunque mucha gente no se lo cree, hay quien piensa que algunas partes del Barrio Antiguo están embrujadas por los espíritus sin descanso de quienes murieron por causa de Smaug. Cuando los aullantes vientos invernales barren la ciudad, dicen que un ‘frío antinatural’ acecha en el barrio Antiguo y se pueden oír en el viento gritos mortales. Otros dicen que, si hay alguna maldición acechando en el barrio Antiguo, la trajeron algunos de sus habitantes más recientes.

Cuando el Rey Bardo el Matadragones se puso a reconstruir Valle, unos pocos de los matones y de los lloriqueantes sirvientes del antiguo gobernador de Esgaroth, se unieron a los esfuerzos de reconstrucción iniciales esperando encontrar dinero rápido o presas fáciles entre los más vulnerables. Cuando sus maquinaciones fallaron, muchos se enfrentaron al exilio o la vergüenza, pero pocos estaban dispuestos a arriesgarse a los peligros de las Tierras Ásperas y la mayoría sabía que no se les daría la bienvenida si volvían a Esgaroth. Ayudados por el aumento de la población, hicieron todo lo posible por fundirse entre las sombras, lo que resultaba más fácil en los supuestamente embrujados restos del barrio Antiguo.

Corazones duros y sombras oscuras sólo pueden dar frutos podridos. Mientras los mercados de Valle se han vuelto a hacer famosos por todas las Tierras Ásperas, el mercado negro del barrio Antiguo, conocido como la Piedra Rota, se ha ganado una dudosa fama propia. Cosas extrañas y terribles se pueden comprar o averiguar en el crepúsculo de la Piedra Rota, que no es un lugar específico sino una serie de antiguos patios agrietados y tabernas de mala reputación arracimadas al sur del barrio Antiguo. Muchos creen que los habitantes de la Piedra Rota disponen de uno o más túneles que les permiten meter o sacar de contrabando mercancías directamente desde el río, aunque la Guardia de la Ciudad no ha sido capaz de encontrarlos.

Los que pululan por la Piedra Rota son, en su mayoría, o bien pobres, o bien delincuentes. En las noches oscuras, se dice que algunos se deslizan a los otros barrios de la ciudad para ofrecer sus dudosas mercancías o bien para buscar presas fáciles. Quienes saben de la existencia de la Piedra Rota sugieren que podría haber algo de verdad en el rumor de que está hechizada, o apuntan que la zona podría haber sido maldecida por el dragón; otros declaran firmemente que los habitantes de la Piedra Rota se ven atormentados mucho más por su propia avaricia que por cualquier ficticio espíritu de los muertos.