El porche delantero es un gran pórtico, lo suficientemente amplio como para dar cobijo a muchos caballos, en caso de que los visitantes tengan prisa. Lo adorna una fuente de plata con la forma de un árbol esbelto, que deja caer el agua sobre un cuenco de mármol. Muchas ventanas de cristal policromado dan al porche, a ambos lados de la puerta principal de la casa de Elrond.
Las anchas puertas de madera han sido talladas con solidez a partir de un solo acebo. Sus paneles blancos y lisos parecen carecer de decoración alguna, pero en realidad están cubiertos de pequeños berilos blancos, tallados con maña hace miles de años por los joyeros de Eregion; las menudas piedras centellean cuando reflejan y multiplican cualquier fuente de luz.
Las puertas se abren a un pasillo que lleva al vestíbulo y a los dos grandes salones de la casa de Elrond, que quedan a derecha e izquierda (a la derecha se encuentra el Gran Salón, mientras que a la izquierda se ubica la Sala del Fuego). No hay guardias que custodien la puerta principal: ningún enemigo puede entrar en Rivendel sin que el señor de la casa lo sepa.
