Desde el poblado, una escalinata asciende hasta el Burgo, una torre de piedra construida hace siglos por los hombres del Norte que descubrieron por vez primera este valle remoto. En lo alto se monta guardia día y noche, para tocar el Gran Cuerno como advertencia en caso de que orcos u otros enemigos intenten acercarse sigilosamente al poblado. El Cuerno es uno de los tesoros del Salón de la Montaña, puesto que se esculpió a partir del colmillo de un dragón de frío del norte por artesanos antiguos, y está grabado con muchas imágenes, entre ellas la del propio Burgo.
Esta torre fue alzada por un caudillo del Salón de la Montaña. Su hija, de quien se decía que era la doncella más hermosa jamás vista en las Tierras Ásperas, se tiró desde lo alto cuando su enamorado cayó en una batalla contra los enanos. Su cuerpo jamás fue hallado; una leyenda afirma que los enanos, movidos por el remordimiento, encontraron su cuerpo ahogado y medio muerto y lo colocaron en un ataúd de cristal, donde duerme hasta que su amado vuelva del país de los muertos.