Las puertas de Dol Guldur se forjaron con hierro negro, y se moldearon junto a potentes conjuros, pero fueron derribadas el día que llegaron los Sabios. A pesar de que es literalmente una brecha en sus defensas, la barbacana del Foso es sólida y muy fácil de defender. Una serie de buhederas en el techo permite arrojar aceite hirviendo, y así dar la bienvenida a todos los que atraviesen la puerta; además hay numerosas saeteras ocultas y trampas, esperando a los posibles atacantes.

La barbacana del Foso es la única forma de entrar en Dol Guldur desde la superficie, aunque existen numerosas entradas secretas a la mazmorras, tanto dentro como fuera de sus murallas.