La titánica puerta Interior de Dol Guldur fue forjada (o quizás excavada, o incluso fabricada) con una sustancia negra que no se parece a ningún metal conocido por el pueblo de Durin. Quizás sea hueso de color negro, o madera tratada con algún tipo de método alquímico para que sea más dura y resistente que el acero. Los sellos incrustados fabricados con mithril robado advierten de la maldición que caerá sobre todo aquél que traspase estos muros sin autorización.

Solo quienes conocen la contraseña o llevan el objeto apropiado pueden abrir la puerta interior; es imposible forzarla. Durante el ataque del Concilio Blanco, Saruman el Blanco fue el encargado de abrir la puerta, y sólo los Sabios saben cómo averiguó la contraseña de acceso. Desde entonces ha estado abierta, pues la Puertas es demasiado Pesadas para moverla. En el caso de que el Nigromante o uno de sus sirvientes vuelvan a Dol Guldur, el primer signo de su presencia sería el cierre de la puerta Interior.