Mucho antes de que llegara el Nigromante, cuando el Rey Elfo dominaba la fortaleza, construyó bajo sus estancias bodegas para el vino y cámaras del tesoro, pero tras la llegada de Sauron las salas subterráneas de Dol Guldur se multiplicaron por cien. Actualmente hay más estancias debajo de la colina que encima: madrigueras de orcos, mazmorras en las que sufren miles de prisioneros, almacenes, barracones, fundiciones, osarios, salas de tortura, pasadizos secretos, y cámaras ocultas. Los pozos se extienden bajo el foso y bajo las ciénagas que rodean Dol Guldur, por lo que son extremadamente húmedos y fétidos. Algunas zonas están inundadas, y otras están invadidas por musgos luminiscentes que escupen esporas venenosas.