Sobre los árboles más altos hay plataformas que permiten divisar con antelación a cualquier enemigo que se acerque al pueblo, y aunque la espesa vegetación del bosque oculta la mayor parte de los movimientos enemigos, los Hombres del Bosque vigilan las hojas que se sacuden o el repentino aletear de las aves, que pueden anunciar la llegada de algún intruso.

Cada uno de los vigías sabe imitar los silbidos y los cantos de un ave diferente y así pueden comunicarse entre ellos en secreto, aunque cada uno de los puestos de vigilancia cuenta con un cuerno que sirve para alertar al pueblo.