El principal barrio residencial de Erebor se denomina Stángard en la lengua de los norteños que utilizan los enanos de la montaña (que significa ‘Recinto de piedra’ o ‘Patio de piedra’). Se puede comparar a un amplio municipio que consta de muchos hogares, tiendas, salones de bebidas y cámaras del tesoro. Seis amplias y serpenteantes escalinatas surgen de una plaza central, una por cada estribación de la Montaña, y cada una de las cuales conduce a una parte diferente de Stángard. Las escaleras están numeradas, siendo la Primera Escalera la que conduce a la parte de la ciudad que se encuentra bajo la estribación meridional de la Montaña Solitaria, la que señala en la dirección de la perdida Khazad-dûm (a pesar de su nombre, la estribación está orientada hacia el suroeste).
La mayor parte de los enanos de Erebor vive en Stángard y desde allí desciende a diario a las cámaras y los pozos conocidos como ‘las Profundidades’ para excavar en busca de metal y de gemas; otros se dirigen a los muchos talleres y hornos de la Montaña para crear las maravillosas joyas, armas y armaduras por los que Erebor goza de justa fama.
Cuando no se dedican a sus asuntos, lo que puede ser raro en el Pueblo de Durin puesto que tienen tendencia a enterrarse en sus oficios, muchos enanos pasan el tiempo en la plaza que forma el centro de Stángard. Aquí es donde se compra la comida y se puede encontrar siempre bebida, puesto que los enanos trabajan en las minas y en las fundiciones de Erebor en turnos rotativos a lo largo del día y de la noche, lo que resulta en gran cantidad de mineros y de herreros saliendo del trabajo hambrientos y sedientos casi a cualquier hora del día. Aquí se pueden oír voces enanas cantando de forma continua y resonando en los animados salones de bebidas, sólo enmudeciendo raramente ante un relato bien contado.
Excepto otros enanos, pocos visitantes recorren las esculpidas calles de Stángard, o ven a los raros niños enanos correr entre las tiendas y los puestos de la plaza u oyen el tintineo de pequeñas herramientas mientras delicadas joyas son creadas por el Pueblo de Durin como una forma agradable de pasar el tiempo.
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