En una oquedad oculta y de paredes empinadas, anidada entre las dos estribaciones occidentales de la Montaña Solitaria, se puede encontrar un sendero prácticamente no usado; una senda cubierta de matorral que consiste en escalones toscamente tallados en la piedra y que asciende serpenteando montaña arriba hasta una repisa estrecha y cubierta de hierba. A esta repisa unos pocos la conocen como ‘el Umbral’, puesto que marca la ubicación de una puerta secreta que antaño sólo conocía el linaje de los reyes enanos de Erebor.

Desde fuera, la Puerta Secreta ha sido astutamente escondida para fundirse con la pared de roca natural; es prácticamente imposible de encontrar e incluso aún más difícil de abrir, excepto con la Llave de Erebor. Sin embargo, desde dentro se puede abrir con más rapidez, aunque hacerlo no es fácil. A pesar del peso de la puerta, se mueve con suavidad, y el pasadizo que hay más allá conduce a una serie de largas y enrevesadas escaleras y pasillos que descienden hasta el Gran Salón de Thráin. Es probable pues, que la intención original de la puerta fuera disponer de una ruta de escape secreta para el Rey bajo la Montaña en caso de asedio por donde él, su familia y su escolta podrían abandonar Erebor sin ser detectados, llevándose el mayor de sus tesoros.

Los Salones Inferiores

La Puerta Secreta se encuentra en los Salones Inferiores de Erebor.

Podría decirse que la auténtica ciudad del Pueblo de Durin se encuentra en los Salones Inferiores de Erebor. Aquí la extensión de las excavaciones es sorprendente y el número de habitaciones, cámaras y salones está más allá de cualquier medida. La vida de los enanos de la Montaña bulle en las profundidades, lejos de la luz del sol y de los ojos inquisidores de los extranjeros.