Aunque Thorin consiguió liberar Erebor de las garras de Smaug, cayó en la Batalla de los Cinco Ejércitos. Los enanos que regresaron construyeron una gran tumba para su caído héroe, situada en una antesala a la que se accede desde el Gran Salón de Thráin. Aquí, Bardo el Arquero y Thranduil de los elfos visitaron al caído Thorin para presentarle sus últimos respetos. Bardo colocó la Piedra del Arca sobre el pecho de Thorin, donde aún yace a día de hoy. Thranduil colocó a Orcrist la barba partida y trenzada, sujeta al cinturón, desde donde emitirá un radiante brillo si Erebor de nuevo se ve en peligro debido a los orcos o a su sucia ralea.