Los que Tocan el Arpa creen en el poder de los individuos, el equilibrio entre la naturaleza y la civilización, y la bondad de la humanidad y las criaturas aliadas con ella. Conservan los relatos del pasado para que otros puedan recordar sus lecciones al enfrentarse al presente. Poderosos individuos como Elminster, Alústriel Manargenta, Paloma Mandelkhón y Tormenta Manargenta apoyan a esta organización.
Los Arpistas suelen operar en secreto, solos o en pequeños grupos, viajando por todo el Norte y las Tierras Centrales Occidentales Muchos de sus miembros son elfos, exploradores o bardos Aunque carecen de una base de operaciones, los Arpistas son comunes en Berfósca (en el Salón del Crepúscula, un complejo de edificios asociado al templo de Deneir) y el Valle de la Sombra (protegidos a menudo por Elminster y otros poderosos aliados)
A los Arpistas se les oponen las organizaciones malignas como el Culto del Dragón, el Trono de Hierro, los Magos Rojos, Los Zhentarim y, especialmente, una renacida iglesia de Bein. Aquellos que fueran identificados por sus enemigos se arriesgan a la tortura y la muerte, de modo que resulta esencial proteger sus identidades de todo aquel que pudiera revelar a quién deben lealtad. A pesar de estos peligros, son personas valientes y se enfrentan a terribles peligros con poco más que sus corazones y manos.
Los Arpistas carecen de equipo estándar, aunque la mayoría están familiarizados con el uso de objetos mágicos y los miembros poderosos tienden a poseer gran cantidad de ellos. Alguien que pertenezca a los Arpistas y fuera un operativo de la organización, en una misión o no, podría tanto ser un combatiente elfo con una más que aparente armadura completa de mithril o un explorador humano de ajada indumentaria sin dinero con una simple armadura del cuero. Los Arpistas difunden el conocimiento, ayudan a la gente corriente a pequeña es cala, frustran los planes de los villanos e interfieren en los asuntos de las razas civilizadas para preservar la idea que ellos tienen del equilibrio. Además de estos Arpistas "activos" gran cantidad de personas hace las veces de espía para ellos, les da cobijo cuando hay problemas, vigila por si aparecen enemigos o informa de los sucesos inusuales.
Los Arpistas suelen ayudar en secreto a los aventureros y otros grupos que pro muevan buenas causas, ya sea indicándoles dónde hay un posadero amigo en una villa hostil, un clérigo itinerante que aparezca justo cuando el grupo esté herido o un ataque por sorpresa contra un enemigo común.
A los Arpistas de más alto rango se les llama Grandes Arpistas, y son responsables de la mayoría de los planes a largo plazo de la organización. Los que ocupan estos cargos son elegidos mediante una votación secreta de los demás Grandes Arpistas, basándose en el criterio de la experiencia, el servicio excepcional y la discreción al poner en práctica los planes de la organización. Algunos de los Grandes Arpistas ganan el favor de las deidades que apoyan a este grupo, adquiriendo categoría y poderes especiales, muy similares a los del Elegido de una deidad (los Elegidos son personajes seleccionados personalmente por las deidades para que les sirvan en tareas especialmente peligrosas y que, por tanto, reciben poderes especiales).