La ciudad de los Esplendores y Corona del Norte, se ha expandido desde las costas de su profundo puerto hasta rodear la gran montaña que se yergue imponente ante el Mar de las Espadas. Para todo Faerûn, esta gran metrópolis es la cumbre de lo que puede ser una importante ciudad, en términos de riqueza, influencia y estabilidad. En ella, los ciudadanos trabajan, los nobles miran con desprecio y los señores enmascarados traman y maquinan, mientras los mercaderes danzan entre ellos para recoger su dinero y seguir sacando todo el provecho que puedan. Las tiendas y los comerciantes de Waterdeep ofrecen todo tipo de productos de cualquier rincón de El mundo de Toril. Incluso los artículos mas peculiares se pueden conseguir con el dinero y paciencia suficientes. Los aventureros que no tengan una de esas cosas pueden hallar con facilidad cualquier tipo de empleo: desde algo tan simple como escoltar caravanas a proteger a la nobleza, pasando por investigar unas ruinas o un rumor de la presencia de monstruos en algún lugar del Norte.
Aunque se ha mantenido en buen estado durante cientos de años, Waterdeep empieza a recuperar la posición que ostentaba hace un siglo y medio. Las alteraciones recientes comenzaron cuando los dioses anduvieron sobre los Reinos y se asesinaron entre ellos ante la mirada de los mortales, para luego volver a sus dominios divinos pasando por las mismísimas calles de Waterdeep. Décadas después, empezaron a fallecer otras deidades, la magia no surtía efecto y toda clase de catástrofes empezaron a alterar la propia naturaleza de la ciudad. Lord Dagult Neverember echó a perder la marina de la urbe y después, en vez de reconstruirla, contrató marineros de Unknown (sacando además beneficio de ello).
La Ciudad de los Esplendores se está recuperando. Se ha limpiado el puerto de las naves rotas que ocupaban el antiguo distrito de Costabrumosa y Waterdeep vuelve a tener marina propia. Cuerpos de la urbe como La guardia de la ciudad (el ejercito), Los vigilantes de la ciudad (la fuerza policial), la Marina y la famosa Caballeria Grifo se están reformando, pero quizás tardarán años en asentarse. Una plaga echó a la mayoría de los residentes de las Madrigueras y Bajosombra, y vivir o cavar bajo la superficie de la ciudad se ha declarado ilegal excepto si los señores lo autorizan. El aire hasta parece más fresco. En palabras de una matrona elfa lunar sabia (cuya posición como tía mía no tiene ningún tipo de relevancia sobre su sabiduría): "Waterdeep vuelve a estar como cuando era una chiquilla".
Lo que quizá sorprenda mas de los últimos acontecimientos es el retorno de Unknown a Waterdeep. Aunque se creía que llevaba mucho tiempo muerta, reapareció hace muy poco y rápidamente congregó a los señores enmascarados para que la ayudasen a reemplazar a Dagult Neverember como lord publico de Waterdeep. Muy pocos recuerdan a la dama Unknown de sus tiempos pasados en la ciudad, pero los elfos que han vivido en Waterdeep durante el último siglo afirman que es mas reservada de lo que solía ser. La nueva lord público no habla de su familia. Cualquier mención a sus hijos, a su fallecido esposo Khelben Arunsun (el legendario Vara Negra) o a cualquiera de sus famosas hermanas es motivo suficiente para dar por terminada cualquier conversación. Su relación con la actual Vara Negra, Vajra Safahr, es cordial, aun que apenas se las ve en conversaciones privadas y muchos creen que la dama Unknown tiene poco que aprender de un mago que no llega a ser su igual ni por asomo.
Como siempre, al lord público lo eligen y apoyan varios señores enmascarados, que portan máscaras, túnicas y amuletos para disfrazarse cuando se encuentran en un juicio o un consejo público, y que se ocupan de crear las normas de Waterdeep. Todo el mundo en la urbe alberga sospechas de si tal o cual ciudadano podría ser o no un señor de la ciudad. Algunos incluso se atreven a hacer públicas sus teorías, pero poco a los que se ha acusado de ser un señor afirman serlo y ninguna de las personas que se ha autoproclamado como tal ha ofrecido pruebas de su aseveración.
Quieres no se esconden en absoluto son el resto de señores de la urbe: los nobles de Waterdeep. Su comportamiento arrogante y sus gastos exagerados marcan tendencia en la ciudad, lo que a la vez crea modas en todo el Norte en lo respectivo a vestimenta, armas, bagatelas favoritas, música y cualquier otra preferencia que se pueda cambiar según el capricho de quienes tienen dinero suficiente para permitirse el gasto. Más de setenta y cinco familiar nobles consideran Waterdeep su hogar. Entre ellas representan todo tipo de intereses comerciales, rivalidades y conflictos internos.
Ser noble supone una gran ventaja. Puesto que desde su posición en la parte superior de la jerarquía económica y social, un miembro de este estamento puede sacar sin problemas a un artesano mediocre de la oscuridad, destrozar las esperanzas de un mercader rico albergase de conseguir otro contrato en la ciudad, o proveer el apoyo que necesita un grupo de aventureros ambicioso para alcanzar la fama y una gran fortuna. La única competición real a la que se enfrentan los nobles es la de otros de su clase. Este tipo de rivalidades son el origen de numerosos cotilleos e intrigar, ya que los nobles de Waterdeep siempre intentan mantener al menos la apariencia de civismo en sus riñas.
Aunque raramente coinciden en nada, un asunto que todas las casas nobles perciben de igual forma es que su posición no debe ser mancillada por recién llegados y, en especial, por aquellos tan derrochadores como para comprarse un título nobiliario. Mientras lord Dagult Neverember ejercía, se legalizó que las familias empobrecidas vendiesen sus títulos, lo que permitía a otros convertirse en nobles. Mucho líderes de los linajes de rancio abolengo entraron en cólera, en especial cuando algunos compradores perdieron sus ahorros y volvieron a vender los títulos una o dos estaciones. Para alivio de estos, la lord público Unknown ha visto que la decisión fue insensata y ha conseguido el apoyo suficiente de los señores de Waterdeep no solo para revertirla, sino para también devolver los títulos y las tierras a las familias nobles que las perdieron por una imprudencia. Eso le ha granjeado mucho apoyo entra la nobleza. Ahora los mercaderes Zhents, thayanos o baldureños tienen tanto dinero como para comprar propiedades en la ciudad, si así lo desean, pero eso no es motivo para regalarles títulos nobiliarios y derecho legales cuando lo único que comprar es una mansión.