Los primeros hadozees (pronunciado ja-DÓ-sis) eran unos tímidos mamíferos del tamaño de un gato doméstico. Cazados por depredadores naturales más grandes, los hadozees se subieron a los árboles y desarrollaron unas alas que les permitían planear de rama en rama.
En la actualidad, los hadozees son seres inteligentes y bípedos deseosos de dejar atrás a los temibles depredadores de su mundo natal y explorar otros mundos. Los hadozees tienen una esperanza de vida un poco más larga que la de los humanos. Llegan a la edad adulta al final de la adolescencia y suelen vivir casi un siglo.
Además de ser trepadores natos, los hadozees tienen pies tan diestros como sus manos, hasta el punto de poseer pulgares oponibles. Membranas de piel cuelgan de sus brazos y piernas. Cuando están tensas, estas membranas permiten a los hadozees deslizarse. Los hadozees se envuelven con estas alas para mantenerse calientes.