Los tortogas tienen un dicho: “Llevamos nuestra casa a la espalda”. Este pueblo de gente tortuga habita en muchos mundos, en la mayoría de los casos viajando por sus costas, junto a cursos de agua y por el mar. Los tortogas no poseen una historia unificada sobre su creación, pero todos tienen la sensación de que están místicamente conectados al mundo natural. Llevar su refugio sobre la espalda proporciona a los tortogas una sensación especial de seguridad allí donde van, porque, incluso si visitan un país lejano y desconocido, cuentan con un sitio para descansar.
Los tortogas muestran la misma gama de colores y patrones que se encuentran entre las tortugas y a muchos de ellos les encanta adornar sus caparazones de maneras distintivas. Los tortugas jóvenes gatean durante unas semanas después de nacer, antes de aprender a andar sobre dos patas. Alcanzan la edad adulta a los 15 años y viven una media de 50 años.