Se han escrito muchas leyendas sobre los genios, seres elementales poco comunes, sobre todo en el Plano Material. El resto se encuentra en los planos elementales, donde gobiernan desde fastuosos palacios y son atendidos por esclavos que los adoran.
Son tan brillantes como poderosos, tan orgullosos como majestuosos. Altivos y decadentes, sienten que lo merecen todo, dado que saben que pocas criaturas, salvo los dioses u otros genios, son capaces de desafiar sus poderes.
Los genios nacen cuando el alma de una criatura consciente se funde con la materia primordial de un plano elemental. Solo en contadas ocasiones esta alma imbuida de poder elemental se vuelve corpórea y crea un genio.
Normalmente los genios no guardan ninguna relación con el alma que les dio su existencia. Esa fuerza vital es la base que determina la forma y género aparentes, así como los rasgos clave de su personalidad. Aunque parecen humanoides, los genios son espíritus elementales con una forma física. No se aparean con otros genios o producen descendencia, ya que todos ellos nacen de la misma fusión de energía espiritual y poder elemental. Un genio con una conexión más fuerte de lo normal con su alma podría elegir procrear con un mortal, pero esta descendencia genasí es muy infrecuente.
Los genios usan esclavos mortales para ratificar su poder y su opinión de sí mismos. Cien voces de alabanza son música para sus oídos, mientras que doscientos esclavos postrados a sus pies son la prueba de su poder. Los genios consideran a sus esclavos propiedad viva, por lo que un genio sin propiedades no es nada en la sociedad de los genios. Como resultado, la mayoría de genios trata bien a sus esclavos, como honorables miembros de sus hogares. Los genios malvados amenazan y abusan de sus siervos, pero nunca hasta el punto de dejarlos inútiles.
Como contrapunto a su amor por los esclavos, la mayoría de genios odian estar ellos mismos obligados a servir. Tan solo obedecen a alguien si se les soborna u obliga mágicamente. Todos los genios tienen poderes sobre su propio elemento, pero solo unos pocos tienen el poder de conceder deseos. Por ambas razones, muchos magos mortales quieren tener genios a su servicio.