Los lobos invernales, moradores de las zonas árticas, son tan grandes como los lobos terribles, pero poseen un pelaje blanco como la nieve y ojos de un tono azul pálido. Los gigantes de escarcha utilizan a estas malvadas criaturas como guardias y compañeros de caza, recurriendo al letal aliento de los lobos para someter a sus enemigos. Estos seres se comunican entre sí mediante gruñidos y ladridos, aunque pueden hablar común y gigante lo bastante bien como para entablar una conversación sencilla.