El Pantano Perenne ocupa una vasta región del sur de Casskia, donde la tierra firme se disuelve en una red interminable de marismas, canales traicioneros y bosques ahogados. La niebla permanente que cubre sus aguas ha dado nombre al lugar y alimenta la fama de que el pantano cambia de forma con las estaciones, tragándose caminos, aldeas y hasta caravanas enteras sin dejar rastro. Los viajeros hablan de luces que flotan entre los juncos, de sombras que caminan sobre la superficie del agua y de criaturas cuyo parentesco con cualquier especie conocida es, como poco, dudoso.

Pese a su reputación mortal, el Pantano Perenne atrae desde hace siglos a exploradores y estudiosos por los rumores de ruinas enterradas bajo el fango: restos de civilizaciones desaparecidas que, según algunas leyendas, manejaban artes arcanas muy por encima de las actuales. Columnas hundidas, murales desgastados y artefactos imposibles han sido hallados de forma aislada, lo suficiente para despertar la codicia pero no para explicar el origen de aquel reino perdido. Algunos creen que los mismos peligros del pantano; bestias mutadas, espíritus enojados, tormentas súbitas; son herencia de aquel antiguo poder, todavía latente bajo las aguas.