Estos hongos de un tono purpúreo usan apéndices similares a raíces que surgen de su base para desplazarse por los suelos de las cavernas. Emplean los cuatro tallos que nacen del centro de su cuerpo para golpear a sus presas, pudriendo la carne con su mero contacto. Cualquier criatura que muera a manos de un hongo violeta se descompondrá muy rápidamente. De su cuerpo surgirá un nuevo hongo violeta, que crecerá hasta llegar a su tamaño adulto en menos de dos semanas.