"Ya ves el modo en que la gente te mira, hija del diablo."
Aquellos ojos negros, fríos como una tormenta de invierno estaban escrutándole directamente al corazón y la súbita seriedad en su voz le sobresaltó.
"¿Que es lo que dicen?" - preguntó - "uno es solo curiosidad, dos son una conspiración."
"Tres es una maldición," - ella terminó - "¿crees que no había oído esa basura antes?"
"Ya se que lo sabías." - Cuando ella le miró con furia, añadió - "No es como si tuviese sondeando las profundidades de tu mente, querida niña. Esa es la carga de todo tiflin. Algunos se quiebran bajo ella, otros la convierten en la piedra de molino alrededor de su cuello, otros se rebelan." - Inclinó su cabeza una vez más, escrutándola, con ese brillo malvado en sus ojos - "Vas a combatirlo, ¿no? Como un pequeño gato salvaje, apuesto. Cada punzada y comentario solo afilará tus garras."
- Erin M. Evans, Brimsone Angels
Ser recibido con miradas y susurros, sufrir violencia e insultos en la calle, ver la desconfianza y el miedo en todos los ojos: este es el destino de los tiflin. Y para retorcer el puñal, los tiflin saben que esto es a causa de un pacto sellado hace generaciones que infundió la esencia de Asmodeo señor supremo de los Nueve Infiernos en su linaje. Su apariencia y su naturaleza no tienen más culpa que el resultado de un antiguo pecado, por el que ellos y sus hijos, y los hijos de sus hijos, siempre se considerarán responsables.