1. Journals

Sesion 6

November 7, 2021

Llegamos a Polvera en un tren destartalado y con una suspensión probablemente negativa, a una estación cubierta de polvo y completamente desierta. Ojalá el templo estuviera así de vacío, la verdad.

Vespar nos dirigió sin perder ni un segundo hasta la taberna del pueblo, un pequeño edificio (o casa considerable, depende de cómo lo mires) de madera y ladrillo repleto de mesas vacías. Nos recibió Douglas, el tabernero, que limpiaba un vaso tras otro como si estuviera en una especie de bucle. Tras unas presentaciones rápidas, unas cervezas y una partida de corejack que ganó Gidhar, nos dirigimos a nuestras habitaciones a pasar la noche y prepararnos para el día siguiente.
Estábamos en pie a primera hora de la mañana e incluso nos adelantamos a Douglas, pero tardó poco en llegar y servirnos algo de desayuno. Aproveché por preguntarlo por la enorme calavera animal que tenía colgada sobre la barra, y por lo que me dijo, era un "Oahan": una especie de criatura insectoide nativa de Polvera, inmensa y con una resistente coraza protectora, que sólo se atrevían a cazar las tribus dracónidas nativas de la región. La que tiene en su taberna es aparentemente un regalo de la tribu del Jaspe Negro, una de las más importantes de Polvera, y a la que aparentemente perteneció hace tiempo Gidhar. Cabe destacar que también es la tribu de origen de Bafras, uno de los santos actuales.
Partimos rápidamente a caballo hacia las montañas, buscando la gruta de la que nos habló Vespar para cruzarlas por debajo, y la encontramos tras un buen rato de búsqueda. Por un lado, cruzamos las montañas sin problemas más allá de algunos ruidos extraños y sustos. Por otro lado, la gruta en cuestión parecía sospechosamente el recorrido de un gusano gigante; pero bueno, ya nos ocuparemos de eso.
Una vez cruzamos la cordillera, el camino hasta el templo fue bastante tranquilo. El terreno era plano y fácilmente transitable, y no encontramos criatura con vida en todo el trayecto. La necrópolis estaba completamente sepultada bajo la arena y rocas, y al parecer los arqueólogos del C.I.M.A. habían comenzado las excavaciones: la mitad de una gran estatua de Douttie se asomaba por las excavaciones en la cima de una pequeña colina, y bajo su cuerpo había una entrada a las profundidades, con varios tablones rotos que indicaban que se había tapiado y posteriormente reabierto. Antes de entrar nos cuidamos de explorar los alrededores, sobre todo el campamento abandonado de los arqueólogos. Vespar se adelantó y recogió algunos documentos, y encontramos también un pequeño botín de reliquias en la entrada del templo. Vespar insistió en que eran propiedad del C.I.M.A., pero veré si puedo echarles un vistazo antes de volver a Orkville. Mientras le echábamos un vistazo a la entrada, Elyana recorrió la colina y encontró varias entradas naturales con multitud de huellas, así que supongo que no hemos sido los únicos interesados en las ruinas desde que se fue el C.I.M.A., pero Vespar insiste en que no hay otras entradas al templo.
La puerta principal estaba cerrada a cal y canto, algo nuevo para el elfo, y tenía tallada en su superficie una representación de Douttie cuyas 7 manos sobresalían notablemente de la roca. Tras unos minutos de reflexión, descubrimos que la forma de abrir la puerta consistía en "pulsar" las manos en el orden correcto según el dios que representaban: Demos, Orena, Udos, Tisla, Tumos, Imris, Elnir (haciendo corresponder la inicial de cada deidad con una letra de "Douttie"). Nos adentramos en las ruinas, y nos encontramos en un pequeño recibidor que se bifurcaba inmediatamente a izquierda y derecha, y estaba adornado por dos sarcófagos de piedra. Vespar nos alertó de que de estas tumbas surgieron algunos de los no-muertos que les atacaron, pero comprobamos que esta vez estaban vacíos.
Tomamos el camino de la izquierda, y tras detectar algunas trampas, nos encontramos con los primeros no-muertos de muchos. Después de la sorpresa inicial no resultaron ser una gran amenaza, pero había un problema serio: se negaban a quedarse muertos. Lo cual no debería sorprendernos, teniendo en cuenta que los llamábamos literalmente "no-muertos", pero era terriblemente inconveniente. Tras derribar al mismo esqueleto amarillento por quinta vez, decidimos atravesar la estancia corriendo y cerrar la pesada puerta de piedra detrás de nosotros, dejando a los esqueletos atrás. Pese a que los no-muertos nos habían sorprendido bastante, nos chocó incluso más encontrar a, bueno, un vivo; de una de las tumbas salió un individuo larguirucho vestido de "explorador", que aseguraba ser parte de un grupo que recorría estos pasillos cuando fueron atacados. Le dejamos haciendo guardia en la puerta de piedra, para que no molestara demasiado, básicamente.
A los pocos metros encontramos el final del pasillo y una puerta giratoria en el muro izquierdo, que daba a una amplia sala en el centro del templo: desde la entrada podíamos ver otra puerta en el lado opuesto, y una tercera salida en la que descendían unas escaleras hacia las profundidades, además de otros tres esqueletos que deambulaban sin rumbo por la estancia. Elyana se coló sigilosamente para buscar otros peligros, y cuando nos dio el visto bueno, corrimos hacia la bajada. Afortunadamente somos bastante más rápidos que los esqueletos, pero tenemos poco tiempo antes de que nos alcancen.
Bajo las escaleras encontramos un pequeño "recibidor" que daba a un gran portón de piedra, y a izquierda y derecha del recibidor había seis pequeños pasillos que acababan cada uno en un discreto altar relacionado con una de las deidades, a excepción de Tisla. En el centro de la sala encontramos varios objetos:
  • Balanza
  • Reloj de arena
  • Daga
  • Escudo
  • Collar
  • Jarra
Mi teoría es que cada dios está asociado a un objeto, según su título característico. De momento, mi sugerencia es:
  • Balanza: Orena la Imparcial
  • Reloj de arena: Demos el Imperturbable
  • Daga: Tumos el Conquistador
  • Escudo: Elnir el Guerrero
  • Collar: Imris la Tierna
  • Jarra: Udos el Insaciable

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