1. Journals

Sesion 7

November 14, 2021
Con varios esqueletos pisándonos los talones, colocamos cada uno de los objetos en el altar del dios al que creía correspondían. Al parecer era la solución correcta, porque el grueso portón que nos bloqueaba el paso se abrió lentamente, para dar paso a una sala amplia y decorada, con un techo alto en forma de espiral. Había un sarcófago enorme en el centro, de más de 3 metros de largo, y dos pequeños salas con ataúdes (de tamaño normal) se abrían en los muros laterales. Apresurándonos a entrar, cerramos la puerta detrás de nosotros para bloquear el paso de los no-muertos y comprobamos rápidamente que la estancia fuera segura. Tras acercarnos cuidadosamente al sarcófago central, vimos que había una pequeña gema verde suspendida sobre un agujero en la tapa, pero durante nuestra examinación, nos sorprendió una extraña mujer que apareció de la nada en la sala. Después de recuperarnos de la sorpresa inicial, saltó a la vista que la "mujer" era un fantasma de algún tipo: nos pedía insistentemente que salváramos a su hija, y no parecía ser capaz de recordar muchos detalles aparte de su apellido, "Covenbreaker".
No tuvimos tiempo de conversar mucho, ya que en medio de la discusión, la misteriosa gema se hundió en el sarcófago central; el ataúd de piedra se desplazó como un bloque masivo hacia la entrada, y de las profundidades surgió un esqueleto de casi 3 metros de alto, vestido con los jirones de lo que en su mejor momento parecía haber sido una túnica ceremonial, y se abalanzó sobre nosotros. Era rápido, pero Elyana se adelantó y le arrancó la gema de la frente, neutralizando la fuerza que estaba animándolo y dejándonos camino libre para descender a las profundidades del templo.
Bajando las escaleras mientras Vespar se quedaba arriba, cerrando la puerta. Llegamos a unas cuevas situadas debajo de la construcción principal del templo, que parecían naturales a excepciones de algunos pilares que habían sido construidos con herramientas que habían esparcidas por el suelo; parecía que los constructores originales se habían dejado este piso a medio hacer, pero sí lo utilizaron las cavernas como cámaras mortuorias, como evidenciaban los sarcófagos que recorrían los muros. Decidimos mantenernos juntos y avanzar cuidadosamente por lo que parecía ser la cueva principal, pero en cuanto Tamiel pisó uno de los pasillos laterales, algo se activó y varios esqueletos emergieron de la tierra, considerablemente mejor armados y acorazados que los de los pisos superiores. Ya estábamos en malas condiciones, pero estas criaturas nos hicieron pasar un mal rato. Afortunadamente, resultó que Tamiel tenía algunos trucos más bajo la manga (o mejor dicho, bajo el filo de su espada): lanzó un golpe potenciado mágicamente, que le permitió finiquitar definitivamente a uno de los esqueletos. Pero la euforia nos duró poco, ya que su expresión de preocupación nos decía que no podríamos contar con eso muchas más veces. Seguimos intentando ganar tiempo, cuando afortunadamente, los esqueletos empezaron a ser absorbidos por la tierra: intentaban resistirse, pero a los pocos segundos no quedaba rastro de ellos más allá de nuestra nueva colección de cicatrices.
Nos centramos en seguir avanzando, hasta llegar a una sala que parecía estar terminada salvo por una sección derrumbada en la zona sur que daba de nuevo a las cuevas. Entramos por el lado este, y en el lado oeste parecía haber otro pasillo que daba al mismo sistema de cuevas del que procedíamos. Las paredes estaban adornadas con grabados, y apoyados en ellas había varios sarcófagos como único contenido de la sala. Una extraña brisa se levantó, algo sorprendente bajo tierra, y empezó a dar vueltas en el sitio hasta darle forma a un pequeño dragón de color grisáceo, de unos 2 metros de envergadura de un ala a otra. Pese a la sorpresa inicial, nos dimos cuenta rápidamente que el dragón era amistoso. Se presentó como "Cardarith, el dragón de ceniza" y exigió nuestra completa adoración. No es que pareciera especialmente amenazador, pero nos hizo gracia, así que le seguimos el rollo. Nuestro nuevo "amo" nos ayudó generosamente justo después, cuando se dedicó a darle vueltas a un esqueleto bajo forma de ceniza para distraerlo mientras nos colábamos por un túnel vertical que bajaba aún más por las cuevas.


resolvemos el puzzle con mi solución

entramos a una sala amplia, una mujer espectral aparece, hay un sarcófago enorme con una gema en el centro
la gema se hunde en el sarcófago, la tapa se desliza y aparece una momia con la gema en la frente
Elyana le arranca la gema, la momia se desploma
entramos por el espacio abierto por el sarcófago, Vespar se queda detrás y cierra la tapa
bajo las escaleras hay unas cuevas que estaban empezando a ser excavadas para ampliar el templo
avanzando nos enfrentamos a unos esqueletos peligrosos, les vencemos a duras penas
llegamos a una sala central en la que aparece un pequeño dragón de ceniza llamado Cardarith
Cardarith distrae a un esqueleto mientras bajamos por la cuerda de un agujero en la tierra hasta un nivel aún más profundo de las cuevas
llegamos a una cueva amplia que tiene un enorme círculo de sangre pintado en el suelo, y en el otro lado de la cueva está Tenus, el tiefling que controlaba a todos los no-muertos, junto a dos esqueletos
hablamos un poco, empieza el combate, Gidhar le hace un omae wo shindeiru
del enorme agujero a sus espaldas, que resulta ser un portal, aparece Bagaran y transforma el cadáver en un monstruo

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