La aldea del Terremoto es la más septentrional, enclavada en las montañas. Aquí los Miya pasan un año construyendo una pequeña aldea, y luego lo celebran destruyéndola con un corrimiento de tierras, de lodo o de rocas, dependiendo de la ubicación exacta. La siguiente clase es enviada a limpiarla y repararla.
Kaiu Anou era un Cangrejo del siglo IV cuyas habilidades como ingeniero gozaban de gran prestigio. Cuando los Hantei le pidieron que construyera un templo en Otosan Uchi, estuvo encantado de complacerles y creó una auténtica obra maestra. El Emperador quedó tan impresionado que le otorgó el estatus de fundador de una familia vasalla de la Familia Miya, para que enseñara sus habilidades a aquellos que formaran parte de la La Bendición del Emperador cada año. Anou no podía rechazar semejante honor, pero los Cangrejo estaban disgustados por haber perdido a un samurái tan valioso y le guardan un rencor silencioso desde entonces. Los Kaiu, en particular, se irritan cada vez que llaman a los Anou "los mejores constructores del Imperio", señalando que Anou fue primero un Kaiu y que hay una gran diferencia entre construir granjas y construir la Kaiu Kabe (Muralla del Carpintero).
Las tierras de los Anou sirven como "región industrial" de los Miya, hogar de los pocos pueblos madereros que tienen, así como de sus únicas canteras de piedra. Hay una única cantera de mármol que produce un tono rosado único, muy apreciado en las cortes nobles del imperio; la mayoría de las canteras se centran en piedras más sencillas utilizadas en la construcción para la Bendición de cada año. Sin embargo, más importantes que estos recursos son las cinco Aldeas del Desastre que supervisan los Anou, utilizadas para formar a los Miya en diversas técnicas de construcción y reconstrucción.