1. Locations

Kin Taiyo Heigen (Llanuras del Sol Dorado)

Se dice que las Llanuras del Sol Dorado, favorecidas por la mismísima Dama Sol en la antigüedad, son posiblemente la región más hermosa y fértil de todo Rokugán. Los tallos dorados de los cereales silvestres ondean con cada brisa, los árboles salpican el paisaje y los apacibles arroyos rebosan de peces. Algunos animales salvajes son tan dóciles que se acercan a los humanos y comen directamente de sus manos. Se dice que arrojar un puñado de semillas al suelo de las Llanuras hará que todas y cada una de ellas broten sin siquiera regarlas. Los Gorrión son los encargados de proteger esta abundancia, pero no se les permite utilizarla: el Emperador proclamó hace mucho tiempo que las Llanuras del Sol Dorado estaban vedadas a los asentamientos mortales. Los samuráis pueden visitar las llanuras, siempre que obedezcan el decreto del Emperador y no molesten. Aquí no se puede recoger comida, ni sacar agua de los arroyos, ni desenvainar una espada, ni derramar sangre; toda la zona es sacrosanta, sagrada para el Sol. Se permiten pequeños fuegos como hogueras, pero toda la leña utilizada debe recogerse de ramas caídas y hojas muertas, ni una sola ramita arrancada de una rama aún viva.

Sólo un puñado de Gorrión posee el autocontrol y la fuerza de voluntad para contemplar esta abundancia y negársela a sí mismos. Estos samuráis llaman a su deber la Vigilia, un deber sagrado para con el Hijo del Cielo. Los samurái del Gorrión siguen en silencio a cualquier visitante a una distancia discreta, vigilando para asegurarse de que sólo se llevan recuerdos, nada más. Aquellos que parecen demorarse demasiado, o que corren peligro de condenar sus almas por una blasfemia accidental (como desenvainar una katana para afilarla), son abordados por guías serviciales que les escoltan y ayudan gustosamente.

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