Tras su derrota al final de la Primera Guerra, el cadáver de Tiamat seguía siendo demasiado poderoso como para ser destruido y demasiado peligroso para dejar en Eberron, así que fue transportado junto a los cuerpos de sus hijas hasta la entrada de su dominio en Argonnessen donde fue sellado por los dragones y aislado mágicamente para que ningún otro portal pudiera ser abierto a él. Desde entonces, es protegido mucho más exhaustivamente que cualquier otro dominio demoníaco, pues tal es la amenaza que supone para Eberron.
El nombre del dominio viene de las cinco hijas de Tiamat, los cinco remordimientos que la atormentarán durante el resto de la eternidad.
De manera imprevisible para los dragones, un nuevo portal a la Sima se abrió en Khorvaire al final de la Última Guerra, despertando momentáneamente el cuerpo de la hija de Khyber antes de que volviera a sumirse en su profundo sueño.