La mayoría de dragones falsos son poco más que bestias o monstruos comunes y presentan pocas similitudes con sus parientes de colores más allá de su estructura física.
Los dragones puros son por lo general criaturas reservadas que no muestran mucho interés en las acciones de seres mundanos. En su lugar, dedican sus largas vidas a investigar los grandes misterios del universo, como la Profecía Dracónica, o llevar a cabo misiones y proyectos de enormes magnitudes. Sus sociedades son las más antiguas de Eberron y han estado implicados en todos los mayores eventos de la historia del mundo, como la creación de la magia o la victoria contra los demonios en la Primera Guerra. Desde entonces se han mantenido aislados del mundo en el continente de Argonnessen por razones desconocidas.
La habilidad más característica de los dragones es su capacidad de lanzar alientos especiales, cuya naturaleza y efectos depende del tipo de dragón. Sumado a esto, las escamas de muchos dragones son resistentes a efectos mágicos y físicos. Por su parte los dragones puros cuentan con la capacidad de alterar su forma física para replicar la de cualquier hijo de Siberys, Eberron o Khyber, además de poseer la capacidad única de realizar magia sin necesidad de componentes o fórmulas especiales a través de su "Entonación".