Parte de su plan consistía en la preservación de su alma y la del resto de Señores gigantes en Tala E'Seskas integrados en golems, tallados a su imagen y semejanza, que actuarían como sus nuevos cuerpos. Este proceso seria equivalente a una reencarnación si no fuera porque de alguna manera consiguieron hacer que sus almas fueran inmortales antes de su final. En la actualidad, su alma debe de encontrarse en su estatua, localizada probablemente en algún lugar de Sul Kriptoria, esperando ser activada en algún momento para volver a la vida.
El último Señor de todos los gigantes del Imperio Gigante. Wolmarang dirigió virtualmente todo continente de Xen’drik durante las etapas finales de la Primera Guerra. Es a él quien se le atribuye la culpa por las decisiones que llevaron a los dragones a condenarlos, así como la creación del plan que puso fin a la amenaza demoníaca. Los pocos gigantes que quedan no se ponen de acuerdo sobre su figura, algunos lo consideran un héroe condenado injustamente, mientras que para otros es un loco que trajo la ruina a su raza.