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Corazón del Bosque Negro

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El Corazón del Bosque Negro es una región repleta de oscuros robles y abetos, que permanece en su mayor parte inexplorada, pues ni siquiera a los elfos en su época de mayor esplendor les gustaba recorrer la zona, al notar una especie de malicia aletargada entre los árboles. Aunque se dice que una tierra no olvida nunca la presencia de los Primeros Nacidos, ahora que los elfos se han ido, los recuerdos que han quedado en esta región son amargos y artificiosos. Y es que esta región odia y aborrece a todas las criaturas que hablan y que andan sobre dos piernas, incluso a los orcos y a otros sirvientes del Enemigo.

Aunque la Sombra hace ya tiempo que cayó sobre el Bosque Negro, Sauron nunca ha conseguido conquistarlo por completo: su poder se extiende y profundiza cada vez más, y puede que algún día el bosque llegue a convertirse en otra tierra de Mordor, pero hasta que eso ocurra, el Corazón del Bosque Negro seguirá siendo una región oscura, salvaje, y hostil hacia todos los intrusos.

Es una tierra insondable, y aunque comprende cientos de kilómetros cuadrados de bosque, la simple distancia no basta para transmitir el horror turbulento y oscuro que yace en la región. No hay senderos, no hay hitos en el paisaje, no hay rastro de luz, solo hay árboles oscuros hasta donde abarca la vista.

Las zonas del suroeste y noreste son regiones pantanosas, sobre todo en primavera cuando el deshielo crea arroyos que bajan desde las Colinas Encantadas, y las Montañas del Bosque Negro. Algunos tramos del lindero sureste, junto a la Ensenada Este, son bastante fáciles de atravesar, sobre todo si las comparamos con la región central, que es intransitable para cualquiera excepto los mejores exploradores y montaraces.

Fauna y flora de la región

Fauna y flora.

Las colonias de arañas más grandes del bosque se encuentran en el Corazón del Bosque Negro. Los elfos todavía recuerdan que antaño, en los Días Antiguos, no había arañas en el bosque. Llegaron desde el sur, arrastrándose por entre los páramos como si las guiara un propósito maligno. Las arañas que viven en el Corazón del Bosque Negro son tan inteligentes a su retorcida manera como cualquier hombre; no construyen edificios, pero sus telarañas son tan grandes, resistentes, y hermosas (a su horrenda e inhumana manera) como las mejores obras de los enanos.

Hay relatos que aseguran que en las profundas espesuras del bosque habitan unas criaturas arácnidas verdaderamente gigantescas, nietas de Ungoliant, monstruos tan enormes que se mueven sólo en raras ocasiones, pues sus innumerables retoños les traen el alimento.

Las arañas han estado desde siempre aliadas con el Enemigo, aunque no siempre han sido aliados de confianza. Controlan las zonas oeste y norte de la región; en el resto hay algunos osos, lobos, y grandes jabalíes. Hace tiempo era posible encontrar vacas y cabras salvajes, descendientes de los rebaños de los desaparecidos hombres del norte que vivían en el lindero, pero las arañas acabaron con todas ellas.

Habitantes de la región

Habitantes.

En el lindero oriental del bosque Negro todavía es posible encontrar gente viviendo, pero su población mengua con los años. Muchos descienden del pueblo de Valle, y como ahora hay un nuevo rey han vuelto al norte, a las tierras de sus antepasados. El resto de habitantes son hombres del norte huraños, emparentados con los Hombres del Bosque o exiliados de Dorwinion. Y es que la región que hay al este del Bosque Negro no es buena tierra de labranza, y el ganado sólo sirve para llamar la atención de las arañas y lobos; pocos hombres resisten mucho tiempo en esta dura tierra. Justo al norte de la Ensenada Este, en el lindero del bosque, viven pequeñas tribus de hombres, aunque nadie sabe (y ni siquiera ellos recuerdan) si son los hijos perdidos de los nórdicos que se refugiaron en los bosques, o son un pueblo completamente diferente. Estos hombres salvajes hablan una extraña lengua propia, visten con pieles y cuero, y no saben trabajar el metal, aunque acostumbran a tallar misteriosas estatuas de piedra. Hay quien dice que cayeron bajo la influencia de la Sombra hace ya mucho tiempo, y que adoran al Enemigo como si se tratase de un dios cruel.

También es posible encontrar otra clase de gente en el Corazón del Bosque Negro, pues en ocasiones las arañas convierten a sus víctimas en esclavos para que les sirvan. Estas desafortunados obedecen a sus monstruosos amos por simple y puro terror, aunque a veces las arañas los amansan con venenos que nublan la mente, o los lisian con mordiscos en las piernas (siempre que no sea necesario que el esclavo ande).