Fauna y flora.
Las colonias de arañas más grandes del bosque se encuentran en el Corazón del Bosque Negro. Los elfos todavía recuerdan que antaño, en los Días Antiguos, no había arañas en el bosque. Llegaron desde el sur, arrastrándose por entre los páramos como si las guiara un propósito maligno. Las arañas que viven en el Corazón del Bosque Negro son tan inteligentes a su retorcida manera como cualquier hombre; no construyen edificios, pero sus telarañas son tan grandes, resistentes, y hermosas (a su horrenda e inhumana manera) como las mejores obras de los enanos.
Hay relatos que aseguran que en las profundas espesuras del bosque habitan unas criaturas arácnidas verdaderamente gigantescas, nietas de Ungoliant, monstruos tan enormes que se mueven sólo en raras ocasiones, pues sus innumerables retoños les traen el alimento.
Las arañas han estado desde siempre aliadas con el Enemigo, aunque no siempre han sido aliados de confianza. Controlan las zonas oeste y norte de la región; en el resto hay algunos osos, lobos, y grandes jabalíes. Hace tiempo era posible encontrar vacas y cabras salvajes, descendientes de los rebaños de los desaparecidos hombres del norte que vivían en el lindero, pero las arañas acabaron con todas ellas.