Esta región es un testamento viviente del poder (y la codicia) de los hombres, pues para conseguir mejores tierras de cultivo, los hombres del norte que vivían en Rhovanion desbrozaron durante varias generaciones una enorme sección de bosque. Al contrario que los actuales Hombres del Bosque, la mayor parte de aquellos habitantes veían el bosque como un lugar terrorífico, o simplemente como un lugar donde obtener leña. No construyeron sus salones bajo la sombra de los árboles, sino sobre colinas y montículos fáciles de defender. Fueron despejando cada vez más zonas del bosque, y aumentaron su poder y su número, hasta que hizo acto de presencia un enemigo al que no podían detener ni las murallas ni las empalizadas.
La Gran Plaga los hirió de gravedad, y los ataques de guerreros venidos desde el este que tuvieron lugar en años posteriores terminaron por rematarlos. Su población disminuyó, y al final desaparecieron, dejando tras de sí como herencia los Estrechos y la Ensenada Este.
La Ensenada está prácticamente desarbolada, y como su suelo es rico y fértil, muchas tribus de diferentes pueblos se han asentado en el lugar, y con el paso de los años lo han convertido en tierra de cultivo, aunque la proximidad de Dol Guldur significa que todo aquel que viva en la región está obligado a huir o a servir al Nigromante.
Los Estrechos se diferencian muy poco de otras zonas del Bosque Negro, aunque la Sombra tiene una mayor influencia en la región. El terreno es prácticamente llano, y está relativamente libre de obstáculos, los árboles están más separados y no bloquean el paso, y todavía es posible encontrar viejos senderos élficos. Si no fuera por el pernicioso influjo de Dol Guldur, los Estrechos serían la forma más sencilla para cruzar el Bosque Negro.
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