En el Pueblo de los Hombres del Bosque existe el llamado Gran Salón de Balthi. Bajo su techo, estos guardan su mayor tesoro, una lámpara maravillosa que contiene una luz azul permanente, producto de una artesanía tan antigua que procede de un tiempo anterior al hombre. Se mantiene colgada de una viga del techo mediante cadenas.

La lámpara está contenida en un cristal nítido y transparente de color azul como un zafiro, esculpido por artesanos antiguos, con figuras de oro que muestran a un joven guerrero, no mayor que un niño, conduciendo a través de los bosques a una figura venerable que empuña un bastón, quienes avanzan juntos hacia una fortaleza oscura sobre una colina. Los Hombres del Bosque atribuyen prodigiosos poderes curativos a la lámpara, y la gran casa se considera un lugar sagrado por todas las casas de los hombres del bosque.

Las leyendas y las canciones de los Hombres del Bosque recuerdan el nombre de Balthi el Osado, el joven hijo de un cazador del Bosque Negro. Hace siglos, el chico guió al Gandalf Mago Gris a través del bosque hasta la colina de Dol Guldur.Cuando Gandalf salió los pozos, confió al chico un objeto envuelto en tela, ordenándole que huyera porque se acercaba el enemigo. El joven obedeció y corrió de inmediato, pero más tarde en el mismo día destapó la tela para revelar una lámpara que brillaba con una llama azul fría y clara.

Cubrió la lámpara de inmediato, pero la poca luz que había escapado le traicionó, y fue visto por un rastreador orco que le disparó una flecha. Balthi resultó herido pero consiguió distanciar a sus perseguidores a pesar de su herida, puesto que eligió sabiamente permanecer bajo la protección del Bosque Negro, mientras sus enemigos esperaban que saliera por la ruta más corta. Días más tarde, el exhausto muchacho llegó a un claro del bosque junto al Río Oscuro. Fue conducido hasta allí por los alegres cantos de las Doncellas del río, y finalmente se quedó dormido esperando no despertarse jamás. En vez de eso, despertó algunos días más tarde, completamente curado de sus heridas y del cansancio.

Cuando finalmente se reunió con los suyos, volvió con ellos al mismo claro y construyó un gran salón para vivir y para proteger el tesoro que había recibido del Mago Gris.

Durante 400 años el Pueblo de los Hombres del Bosque prosperó, mientras el bosque se curaba lentamente del daño causado por el Nigromante. El mago Radagast el Pardo se convirtió en un amigo de confianza de los Hombres del Bosque, que aprendieron mucho de él y de sus enseñanzas. Cuando Sauron regresó, los hombres del bosque quedaron turbados pero fueron capaces de resistir: para entonces se habían convertido en un pueblo fuerte con poderosos aliados, con medios y armas capaces de contrarrestar la agresión de la Sombra.