Las piedras quebradas y los picos elevados que marcan la frontera norte de la vieja Angmar están coronados por el hielo y la nieve. Es difícil encontrar caminos que atraviesen las altas colinas enfrentadas a estas montañas de mal augurio, al menos para quienes no conocen los senderos secretos que excavó el Rey Brujo en el pasado. Los viajeros no suelen toparse con ellos, y aunque cruzarse con uno puede parecer una bendición en este lugar asolado, todas las sendas que se dirigen a las Montañas de Angmar llevan a un mismo lugar: Carn Dûm, el corazón de la oscuridad en el Norte.