En el extremo meridional de la Plaza del Mercado de Valle se alza una posada de roble y piedra de impresionante tamaño. Las tejas de la parte delantera lucen un patrón dorado y rojo de escamas de dragón, con una conspicuamente negra en el centro. La Escama es una de las posadas más concurridas de la ciudad y, si bien los pasquines proclaman que tiene ‘habitaciones dignas de un rey’, su inigualable vino (y, quizás, su ubicación) es lo que le reporta el éxito.

La enorme sala común de la posada puede sentar a casi cincuenta parroquianos en sus abundantes mesas o a lo largo de la barra de bar pulida que recorre toda la longitud de la pared occidental, pero lo que domina el espacio es la siniestra imagen de un dragón. Hecha de hierro forjado e iluminada desde atrás mediante velas, la brillante imagen recorre la pared opuesta a la barra. El posadero Drucbord, hijo de Darbord está especialmente orgulloso de su diseño, forjado por su hermano en la Ciudad del Lago (Esgaroth).

La parpadeante luz de la Escama Perdida ha iluminado muchas reuniones, puesto que la frecuentan habitualmente todo tipo de viajeros recién llegados a Valle y las últimas noticias de tierras lejanas a menudo se oyen aquí antes que en el Palacio Real.