Considerada en más de una forma como el corazón de la ciudad, la Plaza del Mercado se encuentra en el extremo septentrional del Barrio de los Mercaderes, casi en el centro exacto de Valle. Cuando la gente de fuera habla de ‘el gran mercado de Valle’, en general se refiere a la Plaza del Mercado. Pavimentada con piedras de todos los colores de las demás calles de Valle, dispuestas mediante esquemas que permiten identificar la posición correcta de todos los vendedores de la ciudad, la Plaza del Mercado sería una enorme zona abierta si no fuera por la tremenda profusión de puestos, carretas de buhonero, tiendas de brillantes colores y carromatos que la recubre de forma regular. Con nuevos comerciantes que van y vienen cada día, las mercancías disponibles en el mercado cambian de forma constante. Mercaderes, viajeros y locales acuden aquí esperando encontrar un trato justo, obtener unas pocas monedas y, a veces, ver algo que nunca imaginaron que existiera en el mundo.

Las mercancías a la venta en la Plaza del Mercado pueden parecer infinitas. Hay productos locales de las granjas cercanas y de las tierras septentrionales de Valle, incluyendo fruta de temporada, pescado fresco, caza, aves y robustos muebles de madera. Los mercaderes de Ciudad del Lago aportan telas exóticas tejidas y extravagantes joyas de las distantes tierras del Sur, así como instrumentos musicales asombrosamente fabricados procedentes del Reino del Bosque y arcos de caza, o cuero trabajado y artesanía en madera muy duradera del Dosel Occidental. Aquí se puede comprar a veces el famoso vino de Dorwinion, una bebida tan dulce y potente que puede inducir el estupor incluso en el más recio de los enanos.

De vez en cuando, llegan mercaderes aún de más lejos, viajeros del Este que traen extraños relatos, mercancías exóticas y especias maravillosas, junto a enanos cansados del camino y vestidos con lanas de calidad del Oeste, aportando hierba de pipa y barriletes de buena cerveza de La Comarca. Algunos puestos ofrecen otras mercancías de procedencia aún más extraña: talismanes y amuletos, libros de saber, pociones que lo curan todo, polvos y pergaminos. Todas se afirma que tienen grandes virtudes, aunque muy pocas de ellas se garantiza que funcionen.

Mucha gente acude tan sólo a probar los poco usuales productos que el mercado ofrece: manzanas asadas e higos azucarados, brochetas de carne, cervezas, licores de los enanos lo suficientemente potentes como para dejar ciego a algún incauto, hidromiel de las Estancias del Rey Thranduil, pescado especiado, tazones de contundente estofado, pan blando y sidra caliente.

A la gente que acude al mercado en busca de la artesanía de los Enanos de Erebor se la dirige rápidamente al extremo septentrional de la Plaza del Mercado, donde un recio puente pasa sobre un estrecho canal hasta una hilera de pequeñas tiendas. Aquí los negocios tienen todos ellos una parte delantera sencilla, y unos pocos de los más pequeños lucen simplemente un signo con poco más que una sola runa de artesano, la marca del herrero cuyo trabajo se vende allí en exclusiva. Cierto número de guerreros, tanto enanos como Bárdidos, patrullan esta hilera de tiendas, puesto que aquí es donde se vende en Valle la mayor parte de la artesanía del Pueblo de Durin. Se pueden encontrar joyas brillantes engarzadas en finas cadenas, copas de oro taraceadas con esmeraldas y brazaletes de plata ornamentados con rubíes.

Los bellos tesoros no son lo único en venta aquí. Espadas y hachas, escudos bien fabricados reforzados con grueso hierro y la más fina de las mallas que el dinero puede pagar; todo se puede comprar aquí a un precio correcto, pero fijo. Los visitantes particularmente adinerados pueden encargar aquí trabajos específicos de los enanos. Dependiendo de lo que busca el comprador, se pueden hacer arreglos para contratar a uno de los herreros del Camino del Yunque o bien se les puede incluso enviar a la propia Montaña Solitaria si el pedido es particularmente grande.

La Plaza del Mercado suele estar abierta todos los días de la semana, desde una hora después del amanecer hasta el crepúsculo. Durante los días más largos de primavera y verano la Plaza del Mercado permanece abierta hasta muy tarde por la noche, para aprovecharse de las horas más largas del crepúsculo en el Norte. En invierno, grandes lámparas de bronce y de cristal cuelgan de pértigas por todo el mercado para alejar la noche en los días festivos, y reina un aire de festival.

A lo largo del año hay muchos eventos especiales, pero durante dos días de la primera semana de cada mes, la Plaza del Mercado se cede a un evento muy especial…

EL MERCADO DE JUGUETES DE VALLE

El primer lunes y el primer jueves de cada mes la Plaza del Mercado se transforma, con muchas de las paradas cediendo el terreno a toda una nueva selección de mercancías: el Mercado de Juguetes. Antiguamente llamado la ‘maravilla del Norte’, un título que tanto la gente de Valle como la de Erebor parece que quieren reclamar, el Mercado de Juguetes cambia la Plaza del Mercado a un maravilloso terreno de juegos que atrae mercaderes de todas las Tierras Ásperas y más allá. Famosos artesanos enanos, muchos de los cuales raramente suelen visitar el mercado en persona, están presentes esos días llevando sus mejores creaciones para competir con sus colegas artesanos y ver en persona la alegría que sus creaciones producen en los niños.

Los juguetes en venta en el mercado cambian de forma regular, apareciendo cada mes nuevas creaciones, mientras que los viejos favoritos van y vienen. Lo constante es que todos están hechos de madera y metal intrincadamente tallados, minuciosamente trabajados durante semanas, meses y, en algunos casos, incluso años. Los mayores (y más caros) están tan astutamente fabricados que dan la impresión de ser mágicos: soldaditos con la librea de uno de los Cinco Ejércitos que marchan cuando se les da la orden, perros mecánicos que ladran, minúsculas trompetas de bronce que emiten extraños sonidos cuando se tocan y pájaros de metal que cantan dulces melodías, son tan sólo muestras de los juguetes disponibles.

Todos los niños de Valle, incluso los más pobres, poseen por lo menos uno de los fabulosos juguetes que llevan la marca de la ciudad. Aquí se puede encontrar cualquier
juguete capaz de capturar el corazón de cualquier niño y también el de muchos adultos.

Durante el Mercado de Juguetes, en el extremo oriental de la Plaza del Mercado y dispuestos (sin que sea ninguna coincidencia) al lado de un canal, se pueden encontrar los tenderetes de los fabricantes de fuegos artificiales; artesanos que se especializan en tan peligroso arte, una profesión relativamente reciente animada por Gandalf el Gris. Los fuegos artificiales en venta aquí van desde pequeños petardos hasta truenos capaces de hacer castañetear los dientes, con una gran variedad de flores de fuego y de fuentes ardientes. Los fuegos artificiales particularmente grandes o intrincados pueden requerir una excursión al Hilera Roja en la Unknown y los vendedores del mercado no tendrán problema alguno en indicar la dirección a los interesados.