Una de las avenidas más importantes del Barrio Antiguo es la calle pavimentada con ladrillos denominada Hilera Roja. Empieza justo al norte del Mercado de los Granjeros en el extremo del Barrio de los Mercaderes y describe una gran curva alrededor del lado occidental del barrio Antiguo, pasando junto a la Plaza del Mercado antes de dirigirse hacia el noreste. Muchos materiales de construcción y trabajadores pasan regularmente por la Hilera Roja, pero es uno de sus ramales el que la ha hecho realmente famosa: el Callejón Fuegorápido.

En un largo callejón sin salida lleno de tiendas pintadas de brillantes colores, se prueba y se fabrica la mayor parte de los famosos fuegos artificiales de Valle. Aquí los pirotécnicos de Valle llevan a cabo su labor, tan deliciosa como peligrosa, experimentando regularmente con nuevas pólvoras y mezclas en un edificio de piedra especialmente construido, que carece de materiales inflamables. Brillantes destellos de luz y explosiones ahogadas son algo común en el Callejón Fuegorápido. El callejón está parcialmente rodeado por un gran estanque ornamentado, como otra capa de ‘protección’ por si ocurre un accidente.

El arte de la pirotecnia es una práctica relativamente nueva y bastante misteriosa; los pirotécnicos se cuidan mucho de que sólo la gente ‘adecuada’ averigüe alguno de sus secretos. Cuando buscan nuevos aprendices, se fijan en miembros de los Pueblos Libres que sólo quieren entretener y deleitar a otros.