Junto al río Greylin vive un puñado de sufridos tramperos que subsiste comerciando con los beórnidas, a quienes venden las pieles de los castores y armiños que cazan. Su líder y portavoz es Amfossa, una mujer alta de complexión fuerte con unos ojos que, según como se refleje la luz en ellos, parecen azules, verdes o marrones. Las esposas del resto de tramperos aseguran entre cuchicheos que parece que los años no pasan por ella, lo que sugiere la posibilidad de que tenga sangre élfica. Además es una excelente tiradora con el arco de caza que siempre lleva encima.

Amfossa vive sola cerca de la confluencia de los dos ríos de la región, en una choza construida sobre pilotes en la orilla, donde se reúne con comerciantes del pueblo del río, y con otros visitantes más extraños. Se dice que hasta el propio Beorn el Cambiaformas ha viajado al norte para consultarle algún que otro asunto, y no es raro encontrarse allí incluso con Radagast el Pardo, de quien se dice que Amfossa podría ser su pupila.