Sobrina de Cynbal el Cacique, que pronto será entregada como premio. Poseedora de una belleza difícil de encontrar entre las montañesas, Essylt ha llamado la atención de varios pretendientes. Su tío desea entregársela hoy mismo a Bedwyr, pero primero tendrá que ganar los Yelmos Negros para demostrar que es superior en fuerza y en astucia. La chica no está contenta con estos planes porque no está lista para casarse. ¡Preferiría tirarse a un río! Y para un montañés, esa es la peor muerte de todas. ¡Cómo echa de menos a su padre, Heddwyn, el hombre más sabio que ha conocido, lo contrario a estos zoquetes descerebrados! ¡Sisea y escupe ante la idea de casarse con uno de ellos!


Essylt es una joven montañesa de espíritu ardiente, con un gran deseo de liberarse de las restricciones que la vida de los montañeses implica. Nació sin deformaciones, su piel es más fina y suave que la de la mayoría de los recién nacidos y sus ojos están teñidos de verde. Siempre ha sido objeto de curiosidad, ganándose la atención de los demás, tanto la deseada como la no deseada. Pero su padre, Heddwyn, siempre estaba allí para protegerla… hasta el día en que murió. Essylt no ha parado de llorar su pérdida, pues la muerte de su padre lo cambió todo, pero principalmente la hizo vulnerable. Una noche, durante los eventos de El regreso de la esperanza, esa vulnerabilidad atacó de nuevo, y ahora su madre yace muerta en el suelo frío y húmedo, y sus hermanos están perdidos en algún túnel oscuro y sinuoso, siendo arrastrados por sucios trasgos al gélido norte. Está sola en el mundo, pero no para siempre. No si decide su propio destino.