IMAGEN: Cynbal el Cacique y sus seguidores invitan a la Compañía del Dragón a participar en el torneo de los Yelmos Negros.
Tras los acontecimientos acaecidos en La Asamblea del Bosque, Radagast el Pardo informa a la Compañía del Dragón que ha llegado la hora de que Estel vuelva a su hogar en Rivendel (Imladris), donde su destino quedará manifiesto. No obstante, antes de su regreso, Estel debe pasar por las Estancias del Rey Elfo, donde deberá encontrarse con Thranduil.
Iorlas Adûnzâin, como máximo responsable de Estel, planifica la ruta más segura. Decide acompañar a la comitiva de Amaleoda, la Doncella Escudera hasta el Salón del Estanque Negro, y luego proseguir por los Estrechos del Bosque hasta llegar a Paraje del Sol (Salón Oriental), donde Ceawin el Generoso asegura que serán bien recibidos, aunque la comitiva de este líder no haya llegado (ellos irán circundando el Bosque Negro Meridional por el sur).
La compañía se topa con alguna patrulla de Mogdred, lo que hace pensar que han comenzado a cumplir su cometido de vigilar la zona sur del Bosque Negro.
Pocos días antes de llegar a Paraje del Sol (Salón Oriental), encuentran semiescondida en el bosque las ruinas una antigua fortificación élfica, Cor Angálaladh. Allí encuentran un grupo de orcos, a los que liquidan sin problemas; después, se enfrentan a la antigua maldición que pesa sobre el lugar, liberando a las ruinas de ese mal centenario.
En Paraje del Sol (Salón Oriental) son recibidos por Garsendis la Emisaria. Luego prosiguen su viaje hacia el norte; en Ciudad del Lago (Esgaroth) y en Valle invierten el poco tiempo en arreglar asuntos particulares; especialmente, ponen en marcha sus terrenos en La Marca Superior a través de Hallam, hijo de Galmann.
Cuando llegan a las Estancias del Rey Elfo, son recibidos por Lindar e Ingólenat Kwantaisil, quien se encarga de acomodar a la compañía en las palaciegas cavernas. La reunión con Thranduil resulta especialmente tensa cuando Aelyos i lassekanta expone sus pensamientos con respecto a los Unknown. Thranduil se reúne con Estel.
Tras esto, la Compañía del Dragón es invitada a participar en una partida de caza: se ha avistado un ciervo blanco en las regiones septentrionales del Reino del Bosque. Las buenas aptitudes de la compañía permite que sean ellos quienes avisten primero al preciado ciervo, y le dan caza. De vuelta a las Estancias del Rey Elfo, se encuentran con un par de enanos que dicen tener a Ruithel secuestrada para vengar una afrenta hacia si líder, Frár el Barbilampiño, el exiliado de Pozogrís.
Acuerdan con Polin y Pomin que hablarán sobre lo sucedido en Pozogrís al rey Thranduil, y de la posibilidad de que Frár el Barbilampiño acuda a hablar con él, a cambio de la libertad de Ruithel; así, regresan con ella a las Estancias del Rey Elfo, donde se celebra la victoria de la Compañía del Dragón en la cacería. Ganan el título de amigos de los elfos.
Parten a Colina Verde para descansar; allí pierden las bendiciones de Radagast, pero curan la Sombra que les pesaba desde que partieran de Rhosgobel. Durante este tiempo, Theustal de Grenedun se ha erigido como "cacique" del lugar, y Lyskar Manofirme como jefe de las pocas fuerzas militares que hay; ambos cumplen sus cometidos con diligencia y la gente está satisfecha de la labor de ambos. En sus patrullas, Lyskar ha descubierto la presencia de, presuntamente, hobotrasgos.
La compañía parte hacia el este. Atravesarán el Monte Gundabad para dirigirse luego hacia el sur; según les dijo Radagast el Pardo, el lugar estaría más vacío de posibles enemigos de lo habitual, pues muchas tribus de orcos se han desplazado al sur. Por el camino, tienen un encuentro fortuito con Farmann el Errante. Pocos días después, llegan a las Colinas Negras, donde se encuentran con el clan de Cynbal el Cacique.
Tras las presentaciones, la compañía descubre que el clan van a realizar un torneo (los Yelmos Negros), donde el vencedor se podrá quedar con Essylt como premio. Se acepta que la compañía presente un campeón, y es Aelyos quien luchará contra Taredd, Fráech y Bedwyr. Aelyos gana el combate, pero antes de poder celebrar nada, se descubre que el poblado del clan está en llamas. Acuden rápido y consiguen rescatar algunos animales, perros lobos y personas, pero muere una buena cantidad. Hanna ayuda a salvar a una familiar de Essylt, pero los niños del poblado han desaparecido y hay flechas de orcos en los cadáveres encontrados. Forgall cree que la compañía a traído la mala fortuna al clan y azuza a una manada de huargos para que ataquen. Tras el combate, unos cuervos graznan "Angmar!! Carn Dûm!! Carn Dûm!!". Los montañeses aseguran tener un pacto con los orcos de la región para no molestarse entre ellos, pero ahora se sienten traicionados por estas criaturas. Están abrumados y desorientados, no saben cómo proceder.
Quieren venganza, pero no pueden reaccionar sin conocimiento del resto de clanes de las colinas, por lo que se reúnen al día siguiente después de haber pasado la noche buscando rastros. Finalmente, las supersticiones les impiden tomar una determinación, pero la Compañía ya había decidido durante la noche hacerse cargo. Essylt está complacida con esta decisión, e insiste en ir con ellos; Fráech se suma a la expedición por no dejarla sola con un grupo de extranjeros. Ya que nadie conoce esas tierras, se sugiere contar con los servicios de Hwalda, una guía regional muy experimentada. De camino al poblado de la guía, se cruzan con la Ciudad de los Éothéod, y aunque no se detienen por las urgencia, toman nota de la localización para volver en un futuro (se dice que hay tesoros escondidos...).
Hwalda acepta ser guía y solicita un pago (5 PT y 4 partes de cualquier tesoro encontrado) y se ponen en marcha al día siguiente. Pasan una noche de campamento bajo La Atalaya Perdida (otro lugar del que toman nota) y en pocos días cruzan al otro lado de las Montañas Nubladas siguiendo una ruta algo peligrosa pero que solo Hwalda conoce. Al otro lado encuentran la Colina de los Cráneos, donde intuyen que puede haber un túmulo, pero no se arriesgan y prosiguen. Se topan entonces con una pequeña patrulla de trasgos que tratan de huir hasta una cueva; se trata de una trampa y se ven obligados a combatir contra el Acechador del Valle Largo. Allí consiguen cierto tesoro y encuentras unas inscripciones realizadas en tiempos pasados por Glorfindel. Siguiendo por La Senda Helada durante más de 20 días, consiguen llegar a las puertas ruinosas de Carn Dûm.
Tras explorar la zona, la compañía decide entrar al bastión cruzando el puente. Allí comienzan los problemas, enfrentándose a una sombra y a los fuertes vientos que hacen tambalear el puente de piedra. No obstante, consiguen llegar a la barbacana, donde descubren unas escaleras que bajan al interior de las cuevas subterráneas. Descienden y los primeros rastros de los niños de los montañeses empiezan a aparecer: están prisioneros en una de las grandes cuevas, una sala que es mitad prisión, mitad sala de torturas. Tras asaltar la sala y liberar solo a los niños, emprenden la huida por los túneles, hasta que se topan con una patrulla de orcos y con Heddwyn el Vidente, padre de Essylt, quien resulta estar vivo: se ha convertido en un servidor de la Sombra y está preparando el terreno para la llegada "de un nuevo y poderoso Señor que unificará a todos los hombres del norte bajo su yugo". Intenta convencer a su hija para que se una a su causa; no obstante, Essylt ha ido recibiendo la influencia de los compañeros y, aunque está a punto de sucumbir a su padre, finalmente le da la espalda. Essylt se va con los niños mientras los miembros de la compañía acaban con Heddwyn. Todos huyen a través del laberinto de túneles inferiores de la vieja fortaleza, y cuando casi están acorralado, aparece Glorfindel, quien sabía que la compañía estaba en el lugar gracias a la piedra verde que dejó en la cueva del Acechador.
Con la guía de Glorfindel, la compañía sale de Carn Dûm. Essylt tiene claro que volverá con los supervivientes a las Colinas Negras, pero la compañía debe ir a Rivendel (Imladris). Sus caminos, pues, se separan, quedando buenas sensaciones en las gentes de los Valles del Gundabad que han estado con los compañeros.