Heraldo.
Has vagado por los lejanos rincones del Reino del Norte y has viajado a lugares que tu pueblo desconoce antes de cumplir los catorce años. Eres fuerte y estás en forma, gracias a la gran cantidad de kilómetros que has recorrido y a las muchas semanas que has pasado en el Yermo. Tus talentos no han pasado desapercibidos, y te has convertido en un mensajero al servicio de los montaraces que se extienden por uno de los reinos más peligrosos del mundo. Tu vigor asegura que todos quienes sirven al viejo reino conocen las noticias de los movimientos e intenciones del Enemigo, sin importar lo dispersos que estén.
Guardián.
En esta edad del mundo en que las sombras se hacen más profundas a cada año que pasa, has jurado defender a quienes no puedan defenderse a sí mismos. A menudo, tu elección te obliga a evitar las áreas civilizadas, para proteger mejor a sus habitantes de lo que les acecha justo más allá de su cerca. Eso te ha convertido en un extraño a ojos de la gente común, una figura amenazadora como aquellas de quienes les proteges.
Hogar de origen: Asentamiento en las Quebradas del Norte.