En una pequeña elevación cerca del centro de la ciudad se alza la residencia real del Rey Bardo el Matadragones. Un magnífico palacio de piedra, el Palacio Real fue construido por canteros enanos bajo la dirección del Rey Bajo la Montaña. El edificio es una visión majestuosa y algo amedrentadora, puesto que se construyó con piedra oscura y pulida extraída de la Montaña Solitaria y se hizo muy recio. El exterior está bordeado por una serie de pilares de piedra, que sostienen un majestuoso techo abovedado. Delante de las enormes puertas delanteras que miran hacia el este se alza una magnífica fuente, que lanza chorros de agua a gran altura, que acaban cayendo sobre una escultura de un dragón, representando claramente la caída de Smaug.
Dos grandes aberturas bordean la puerta delantera oriental, talladas de manera que pueden capturar los primeros rayos del sol cuando pasan por encima de la estribación suroriental de la Montaña. Los lados superiores del salón están provistos de pequeñas ventanas de cristal esmerilado, colocadas a cierta profundidad en la piedra y provistas de ingeniosos postigos que pueden abrirse o cerrarse fácilmente según los deseos del Rey. El interior del palacio recuerda al de un salón subterráneo enano: un enorme espacio abierto, bordeado de elegantes trabajos en piedra y elevadas columnas, alumbrado por grandes lámparas de vidrio que cuelgan del distante techo, como si fueran otras tantas pequeñas estrellas. A diferencia de algunos de los lugares más cerrados de Erebor, sin embargo, frescas brisas atraviesan el salón de forma regular.
El trono del rey Bardo se encuentra en el extremo del abierto salón principal, sobre una tarima. El trono, que es de madera tallada, tiene grabado el relato completo de la Flecha Negra y fue un regalo de Thranduil. El Matadragones reúne aquí su corte de forma regular, recibiendo a los dignatarios o dispensando justicia según necesidad. Diversos nobles y funcionarios surtidos de los hombres de Bardo van y vienen con gran regularidad, haciendo que el salón del trono sea un lugar animado.
En los días cálidos de verano, el rey Bardo encuentra agradable reunir su corte al aire libre. Justo al sur del palacio hay un gran patio, provisto de hileras de asientos de madera y de piedra, rodeado de frondosa vegetación. Juglares, poetas, bufones y actores actúan aquí a todas horas para diversión del rey y de su corte.