La cadena del interior del templo de Dwimmerhorn es una reliquia de gran poder que fue forjada en los Días Antiguos por los poderes oscuros del mundo, y se utilizaba para esclavizar a dragones orgullosos y rebeldes. Cuando se coloca alrededor de una criatura, la cadena le roba todo su libre albedrío, y le obliga a servir al amo de la misma. Fue sacada del lejano norte por hombres malignos en la Segunda Edad, y descansó en los túneles bajo el Monte Gram durante muchos siglos. Cuando el Nigromante reclamó Dol Guldur como su nuevo santuario, la cadena fue llevada allí y entregada a la custodia del Rey del Patíbulo, aunque el Nigromante retuvo el dominio del artefacto. Los esclavos particularmente revoltosos eran sometidos a la férrea clemencia de la cadena.

Cuando Dol Guldur fue asaltada por el Concilio Blanco, el Rey del Patíbulo hizo que la cadena fuera trasladada al Dwimmerhorn, para poderla estudiar y dominar por completo. Según declaro en presencia Angélica Tuk y Anduolin, que estaban ocultos en el templo en ese momento, esta cadena es ahora mismo el arma más poderosa de toda la Tierra Media.