IMAGEN: El Rey del Patíbulo posee un cuerpo para poder canalizar su hechicería, mientras grandes orcos lo custodian.
La Compañía del Dragón no tiene clara la victoria;
mandan un cuervo a la Compañía Errante para que ayuden en este momento
tan decisivo. La batalla tiene lugar; las compañías luchan contra los
grandes orcos que acompañaban al Rey del Patíbulo mientras Raenar se
enfrenta a este ser espectral. Finalmente, el Rey del Patíbulo es
derrotado, pero no vencido por completo. Su espíritu abandona el lugar y
se pierde en el norte. Bardo y Dáin II son informados de los hechos;
las
compañías son recompensadas, pero hay enorme inquietud ahora que se
conoce la presencia de Raenar en el norte y sus intenciones de someter
Erebor. Líderes y Sabios consideran que el Rey del Patíbulo no es una
amenaza inminente: tardó años en hacerse con un ejército de orcos y ha
perdido la Cadena de Thangorodrim, ahora custodiada por los Pueblos
Libres. Rehacer un plan similar se antoja harto improbable. No obstante,
no ha sido del todo derrotado, y se impone la cautela.