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Dáin II Pie de Hierro

Rey bajo la Montaña
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Dáin Pie de Hierro, hijo de Náin y primo de Thorin es ahora el Rey bajo la Montaña. Antaño señor de las Colinas de Hierro, ha gobernado Erebor, desde la muerte de su primo Thorin Escudo de Roble tras la Batalla de los Cinco Ejércitos, y ha supervisado un período de paz y de prosperidad sin precedentes para los enanos de la Montaña Solitaria.

El rey Dáin es severo y orgulloso, y se le conoce por todo el país como un gobernante fuerte. Ha forjado la paz no tan sólo con los hombres de la Ciudad del Lago (Esgaroth) sino también con los elfos del Bosque Negro, con lo cual se ha hecho famoso por su generosidad. Renovando la largo tiempo agotada riqueza del Pueblo de Durin y cerrando alianzas con sus vecinos, Dáin ha afianzado la posición de Erebor como el bastión más fuerte del Norte. Sin embargo, aún alberga sospechas acerca de sus nuevos aliados; siempre ha desconfiado de los elfos y, aunque confía en el Rey Bardo el Matadragones, es consciente de la debilidad de los hombres en lo que a las tentaciones de la Sombra concierne.

Dáin llegó a la prominencia como un mero jovenzuelo durante la Guerra de los Enanos y los Orcos, uniéndose al combate en la batalla de Azanulbizar. Su padre murió a manos del gran orco Azog en la entrada oriental de Moria y el joven Dáin, lleno de rabia, cargó escaleras arriba y mató a Azog allí mismo. Semejante gesta de alguien tan joven se vio como algo casi imposible, pero aquel acto de valor y de pericia marcial decantó la batalla a favor de los enanos. Sin embargo, cuando estos se dirigieron a su nuevo señor en busca de órdenes, Dáin mostró el sagaz juicio que ha aportado desde entonces a su gobierno. Miró a la oscuridad de Moria y supo que, incluso con los orcos expulsados, ya no podía ser un hogar para los enanos. Se llevó a su gente lejos de Khazad-dûm, para nunca volver.

Dáin Pie de Hierro mantiene las orgullosas tradiciones de un rey guerrero; mantiene cerca a sus amigos y más cerca aún a sus enemigos, con la corona siempre colocada sobre su preocupado ceño y su equipo de guerra siempre a mano.