Este camino, que tras cruzar El Puente Estrecho se convierte en una rampa ascendente, es la única forma de llegar al salón, y serpentea a través de la ladera, pudiendo en su punto más estrecho permitir el paso de un solo carro. El acceso está bordeado por piedras talladas para ahuyentar a los enemigos y a los malos espíritus.
Camino de Firienseld