Una nube de humo violáceo perfumado de lavanda emana de la puerta de la tienda cuando os asomáis al interior. Todas las paredes están pintadas de color púrpura, e, incluso, cada polvoriento adorno colocado en los estantes está tejido de un tono violeta oscuro. Un viejo gnomo lampiño. sentado con las piernas cruzadas sobre el mostrador, viste una túnica de color ciruela. Decoran sus mejillas nueve ojos pintados también de color purpura.
El gnomo baja su pipa y exhala una nube de humo de lavanda antes de levantar una mano.