Los súcubos acechan físicamente a los mortales y se aprovechan de sus deseos conscientes. Se deleitan corrompiendo almas virtuosas y con el dolor que puede causar la perdición de un individuo, y cuando su objetivo está en su punto más bajo, matan a sus víctimas con un beso que absorbe su esencia.

Mediante ritos infraplanares, los súcubos tienen la capacidad de transformarse en íncubos para manipular a sus presas tanto en sueños como en el mundo de la vigilia, pero también pueden adoptar otra forma para atormentar a sus víctimas. Estos seductores pueden dominar a humanoides, aunque tienden a hacerlo para reforzar sus manipulaciones o defenderse más que para controlar a los demás.