Los dracónidos con linaje metálico se atribuyen la tenacidad de los dragones metálicos (de bronce, cobre, latón, oro y plata), cuyas tonalidades centellean en sus escamas. Suyos son el fuego del hogar y de la fragua, el frío del aire en las cumbres montañosas, la chispa de la inspiración y el toque abrasivo del ácido que purifica.