Memnoriac fue antaño uno de los más insignes arquitectos de las legiones de Belcebú, un diablo de la sima de inmenso estatus cuyo ingenio dio forma a los monumentos de Maladomini. Sin embargo, en un plano donde la ambición solo es castigada por el fracaso, sus proyectos finales no alcanzaron la imposible perfección exigida por su señor, lo que precipitó su ruina y exilio. Actualmente, habita como el diablo más poderoso entre los escombros de la ciudad que él mismo diseñó y que está condenado a no terminar jamás. Consumido por la amargura, Memnoriac se comporta como una versión grotesca y en miniatura del archiduque, exigiendo a todo aquel que cruza bajo el arco de su guarida que se humille ante él y le reconozca como el indiscutible Maestro Constructor de las ruinas.
En el caótico patio de su fortaleza, este arquitecto caído lidera una de las bandas más temidas de la zona, imponiendo a sus cautivos un ciclo eterno de trabajos forzados. Bajo su atenta y obsesiva mirada, sus seguidores levantan y derriban estructuras sin descanso, tratando de replicar en la realidad la caótica maqueta de una utopía inalcanzable que Memnoriac custodia en su mesa de mapas. Solo aquellos dispuestos a pagar tributos exorbitantes en gemas y oro pueden aspirar a un salvoconducto por sus tierras. Si la diplomacia falla, su orgullo como antiguo alto oficial del infierno le impele a luchar en solitario, pues considera que recurrir a sus secuaces para despachar a simples intrusos sería una admisión final de su propia irrelevancia.