El Bosque de las Dagas es la mayor extensión natural de Casskia, situada al noreste de Umbramar como un mar de troncos oscuros y claros cubiertos de maleza. Sus senderos son traicioneros, ocultan desde caravanas enmudecidas por la emboscada a altares de piedra olvidados en los que nadie osa detenerse. Los viajeros cuentan que el aire mismo parece vigilar, como si los árboles guardaran un rencor antiguo contra quienes se internan demasiado.

Aunque es ruta natural hacia otros lugares de la región, pocos se aventuran sin escolta, pues tribus, bandidos y criaturas salvajes reclaman allí su dominio. Entre mercenarios circula la certeza de que todo lo que entra en el bosque paga un precio: en sangre, en oro o en secretos que nunca debieron ser hallados.